La palabra de una criatura temblorosa
contra la de un secuaz de la Ley.
Las cosas que se mienten sin pensarlas demasiado. El fuego
del Sol en la cabeza, sin una fuente cerca.
La verde luz de encendido del pc,
como un maletín lleno de cartas.
Las ganas de vomitar
a ser posible en una bolsa
de papel
o de cartón
pero no de plástico.
La perversión que no produce
absolutamente nada, al menos a nivel cósmico, al menos
nada que podamos percibir nosotros.
Tampoco se observan efectos a nivel metafísico.
Sólo quedan las sobras de la comida, los restos
del festín de informaciones y de
puntos de luz en movimiento
sobre la tela blanca.
Y las náuseas que provocan los tejidos sintéticos
al llevárselos a la boca.
martes, 23 de junio de 2009
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